En los años 90, Detroit, Tokio y París se llenaron de máquinas que prometían récords, híbridos imposibles y superdeportivos de otro planeta. No eran maquetas: eran declaraciones de guerra contra lo que el público creía posible.

Luego ganaron los costos, las emisiones y el miedo corporativo. Estos cinco prototipos se quedaron en una sola unidad o en un videojuego, y la industria giró sin ellos.

1. Ford GT90 1995

El GT90 irrumpió como un cuchillo de carbono: cabina adelantada, aleta dorsal e interior de aluminio para piloto, no para ejecutivo. Ford lo vendió como heredero del GT40 con estética New Edge que nadie más fabricó.

Un V12 de 5.9 litros con cuatro turbos entregaba 720 caballos de fuerza y 660 libras pie de torque, con manual de cinco marchas y tracción trasera. Prometía 3.1 segundos a 60 millas por hora y 235 millas por hora. Demasiado extremo: quedó un solo prototipo.

2. Volvo ECC 1992

En París, Volvo mostró una limusina en forma de gota y una cabina que ya anunciaba al S80. El Environmental Concept Car hablaba de lujo silencioso y materiales reciclables, no de músculo.

Una turbina de 56 caballos de fuerza alimentaba un eléctrico de hasta 95 caballos de fuerza. Llegaba a 62 millas por hora en 13 segundos y a 109 millas por hora. La turbina murió en el laboratorio; otros híbridos se quedaron con la revolución.

3. Mazda RX-01 1995

Mazda colocó un coupé de faros rasgados que parecía un MX-5 con traje de carreras. Era un biplaza usable, con la promesa de un rotativo limpio para todos los días.

El 13B-MSP de 1.3 litros entregaba unos 220 caballos de fuerza y 159 libras pie de torque, con manual y tracción trasera. Pesaba cerca de 400 libras menos que un RX-7 y apuntaba a 60 millas por hora en cinco segundos. Las emisiones lo mataron.

4. Nissan AP-X 1993

El AP-X parecía un 300ZX estirado por el viento, con coeficiente de arrastre de 0.20. Nissan lo describió como placer con responsabilidad: un gran turismo ligero.

Un V6 de 3.0 litros cercano a 250 caballos de fuerza iba al eje trasero mediante una CVT de alto torque. Nissan habría adelantado dos décadas de aerodinámica extrema y cajas continuas en autos de emoción.

5. Mitsubishi HSR-V 1995

Este targa de techo rígido plegable era un laboratorio con sensores y mandos de avión. Mitsubishi no vendía nostalgia: vendía un deportivo inteligente.

Estrenó la inyección directa GDI en un 1.8 litros cercano a 300 caballos de fuerza y 285 libras pie de torque, sobre unas 2,645 libras. La GDI sí llegó a otros modelos; el targa que debió lucirla nunca existió.

Yuniet Blanco